Angiografia Fluoresceínica  

 

     Técnica:

    La angiografía fluoresceínica consiste en inyectar un colorante (fluoresceína) en vena al paciente, a la vez que mediante un aparato (retinógrafo) se realizan fotografías de la retina. La retina es iluminada con luz azul cobalto (ultravioleta) y es observada a través de un filtro verde, de modo que en las imágenes no es visible la luz con la que se ilumina la retina, solo la fluorescencia verdosa del colorante al atravesar las distintas estructuras del ojo.

    Utilidades:

    No todas las lesiones que pueden aparecer en la retina se aprecian correctamente en la angiografia, por lo que, a pesar de que sus riesgos son mínimos, no la indicaremos arbitrariamente en cualquier patología.

    Las lesiones más estudiadas mediante angiografía son: las degeneraciones maculares asociadas a la edad (cuando se sospeche una forma exudativa), y la retinopatía diabética (en determinadas situaciones en las que se sospeche isquemia o exudación). También en muchas otras patologías menos frecuentes como alteraciones vasculares (oclusión arterial o venosa, neovascularización...) coroidopatía serosa... que el oftalmólogo considere indicadas.

    Resultados:

    La angiografía realza las zonas de exudación como zonas de mayor fluorescencia de lo normal, y marca las áreas de isquemia con menor fluorescencia. También permite ver una fluorescencia de coroides anormalmente elevada en defectos del epitelio pigmentario de la retina, o deja obstruida esta fluorescencia en hemorragias, edemas... según se apreciará en las siguientes imágenes.

    Hay lesiones que no son perceptibles en la angiografía y otras en las que a pesar de tener un patrón típico no se aporta ningún dato adicional, por lo que el uso de la angiografía queda restringido a los casos que el oftalmólogo indique.

 

    Sin entrar a detallar como se interpreta una angiografía, presentamos a continuación algunos casos típicos representativos de los más frecuentes.

 

    Degeneración Macular Asociada a la Edad Forma Seca:

 

 

    En la imagen superior: Angiografía en un ojo con alteraciones en el epitelio pigmentario de la retina: los vasos de la retina que salen con el nervio óptico se rellenan y vacían correctamente durante la prueba. La retina en general toma un tono grisáceo algodonoso debido a la fluorescencia que se encuentra en la coroides (detrás de ella), pero que está oscurecida por el epitelio pigmentario de la retina. Sin embargo, en la zona macular, aparece una zona mucho más fluorescente. Esto es debido a defectos en el epitelio pigmentario de la retina, que permiten ver a su través la fluorescencia de la coroides. En tiempos tardíos no se aprecia la difusión de colorante que pudiera aparecer en lesiones exudativas.

      En este caso hay una forma atrófica de degeneración macular asociada a la edad: la mácula atrófica no se regenera y el pronóstico es de pérdida de visión muy lentamente progresiva a lo largo de muchos años. La angiografía sirvió para descartar alguna lesión de tipo exudativo (cuyo pronóstico sería mucho peor, aunque puede intentarse un tratamiento para frenar su evolución), ya que el paciente refería que la pérdida visual era de corta evolución.

 

    Degeneración Macular Asociada a la Edad Forma Húmeda:

   

    En el fondo de ojo aparece una zona edematosa (más blanquecina) en área macular sin poder precisarse exactamente la naturaleza de la lesión. En el fotograma central se aprecia como en tiempos precoces aparece una lesión claramente delimitada que capta colorante. En el fotograma de la derecha, correspondiente a tiempos más tardíos, esta lesión parece desdibujarse debido al escape de fluoresceína a su través. 

    Se establece el diagnóstico de MNVSR (Membrana NeoVascular SubRetiniana), y, dado lo cerca que está del centro de la mácula, se desestima el tratamiento con láser (que podría lesionar la fóvea) para considerar un tratamiento con terapia fotodinámica.

 

 

    Oclusión de rama venosa:

    En la imagen de arriba se aprecia una obstrucción de rama venosa de retina. En el fotograma de la izquierda (el más precoz) se ve que el llenado de la vena temporal superior es quizá más lento que el resto de las ramas venosas. El fotograma central muestra alteraciones en los pequeños vasos, y en el de la derecha del todo (el más tardío) el colorante escapa de estas alteraciones. Además, en el primer cruce arterio-venoso (por encima de la papila) es visible en todos los fotogramas un punto brillante compatible con un embolo causante de la obstrucción venosa.

      
    Riesgos:

    Aunque los riesgos de reacción fatal son muy escasos (1 de cada 220.000 pacientes), y los efectos secundarios frecuentes son muy leves (coloración amarillenta de la orina, nauseas durante unos segundos tras la inyección, picor, habones), en nuestro medio es habitual la firma de un consentimiento informado antes de la realización de esta prueba.