OJO SECO
| CONCEPTO
DE OJO SECO; IDEAS GENERALES:
El
ojo seco es una enfermedad crónica,
en la que la superficie del ojo sufre alteraciones debidas a una escasa
cantidad o calidad de la lágrima. Las molestias que ocasiona suelen ser una sensación de sequedad o de "arenillas" en los ojos, que suelen ser menos intensas por la mañana pero van empeorando a lo largo del día. Aunque parezca paradójico puede aparecer lagrimeo, típicamente cuando el aire da de cara al paciente. La lágrima normal se forma en una infinidad de pequeñas glándulas distribuidas por la conjuntiva que recubre al ojo; las "glándulas lagrimales accesorias". Esta lágrima contiene nutrientes para la superficie del ojo, le aporta oxígeno y tiene una concentración adecuada de iones y electrolitos. Debido a las sustancias que la componen, la lágrima normal se extiende por la superficie del ojo, y la mantiene húmeda durante bastante tiempo. El ojo es impermeable, y si la lágrima careciese de estas propiedades, aparecería prácticamente seco inmediatamente al parpadeo, igual que una bolsa de plástico recién sacada del agua. En
condiciones especiales, las "glándulas lagrimales principales" pueden producir
una gran cantidad de lágrima rápidamente (cuando entra una partícula en
el ojo, o cuando se llora). Esto era la teoría clásicamente aceptada, la verdad parece ser que tanto unas como otras glándulas contribuyen tanto a la secreción basal como a la refleja, aunque en distinta medida. La
lágrima se elimina por unos conductos que están en el borde de los párpados,
y se dirigen hacia el “saco lagrimal” situado entre el ojo y la nariz,
desde allí profundiza desembocando en las fosas nasales bajo el cornete
inferior.
SINTOMAS:
Aunque
lo más típico es la sensación de sequedad
en el ojo, pueden aparecer otros síntomas menos evidentes como lagrimeo,
sensación
de arenillas en los ojos y ojo
rojo. La
lágrima puede estar reducida en cantidad. Al rozar los párpados contra
el ojo aparece irritación,
y pueden llegar a formarse pequeñas úlceras en la superficie del
ojo. Son más frecuentes las conjuntivitis, y los irritantes que
normalmente serían arrastrados por la lágrima, irritan más al paciente
con ojo seco que a las demás personas. Si
falla la calidad de la lágrima, aparecen las mismas alteraciones que
acabamos de describir, y además, lagrimeo debido a la constante irritación.
El ojo es impermeable, y si la lágrima es de mala calidad, no se reparte
por la superficie del ojo y aparecen zonas secas, (igual que si intentamos
mojar un cristal o una superficie de plástico). A efectos prácticos el
ojo está seco aunque haya gran cantidad de lágrima. Sin embargo, el ojo seco puede ser secundario a otras alteraciones (blefaritis...) por lo que estos síntomas pueden ser muy atípicos. ETIOLOGIA: La
mala calidad o cantidad de la lágrima es más frecuente con la edad, y más
en mujeres. Algunos
medicamentos alteran la lágrima, como los antidepresivos, hormonas,
algunos antihipertensivos, y fármacos para la alergia. Las
alteraciones de la superficie del ojo, especialmente la blefaritis,
alteran la calidad de la lágrima. El
ojo seco puede ser una manifestación de síndromes más complejos, como
el síndrome de Sjögren, artritis reumatoide, acné rosácea... ...y
una infinidad de causas más raras, como la radioterapia, quemaduras en
superficie del ojo, déficits vitamínicos, pénfigo, penfigoide...
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Tiempo
de ruptura del film lagrimal acortado:
Hemos aplicado fluoresceína para teñir la lágrima, e iluminamos el ojo con luz ultravioleta: la lágrima así teñida se ve con cierto tono verdoso. Al parpadear toda la córnea aparece del mismo color al estar cubierta por una capa homogénea de lágrima, pero en unos segundos se comienzan a apreciar manchas negruzcas por la ruptura de la película lagrimal. (La imagen blanca central corresponde al reflejo de la iluminación). |
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TRATAMIENTO: No hay ningún tratamiento que lo cure. El tratamiento es sólo para aliviar los síntomas: si deja el tratamiento volverán a aparecer. El paciente suele tener temporadas mejores y peores, y durante las temporadas buenas puede que no necesite tratamiento, pero con la edad tiende a empeorar. Es importante dejar bien claro en la primera consulta que se trata de una enfermedad crónica, "incurable", en la que el tratamiento sólo alivia mientras se esté empleando. De lo contrario tendremos un paciente con falsas expectativas que fácilmente quedará defraudado pese a un tratamiento correcto. Las primeras medidas que deberían tomarse en un ojo seco son evitar las condiciones de calor y sequedad que aumentan las molestias, evitar las calefacciones y el aire acondicionado, y evitar los climas cálidos. Pero si el paciente acude al médico suele ser por que esto ya lo ha intentado y no es suficiente. Si
hay alguna enfermedad asociada que pueda tratarse, o alguna causa que
pueda corregirse, sería conveniente hacerlo: ejemplo, valorar un cambio
de antihipertensivos o de antidepresivos, tratar la blefaritis... Las
"lágrimas
artificiales",
"lubricantes" o "humectantes" son colirios o gotas que aportan la cantidad de
líquido que le falta al ojo, o son más viscosas que la propia lágrima y
mantienen mejor la humedad. Hay muchos tipos más o menos densas que
podemos prescribir. Hemos de tener claro que unos u otros pacientes pueden
responder mejor a uno u otro tratamiento. Por ejemplo: si hay un exceso de
evaporación de lágrima, el paciente estará más cómodo con un
lubricante hipotónico que aporte sólo líquido; si el tiempo de ruptura
del film lagrimal está acortado lo que mejor le sentará será un
lubricante que aporte viscosidad; si hay una excesiva eliminación de
lágrima o un déficit en su formación lo ideal sería un lubricante
isotónico... Ya que no son habituales en clínica las pruebas que
analizan la lágrima, es recomendable probar con distintos tipos de
lubricante en cada paciente si no logramos una buena respuesta con el
primero. En
algunos casos puede ser preferible emplear colirios
sin conservante, ya que el propio conservante puede irritar algunos
ojos, especialmente si necesita ponerse muchas gotas al día (más de 4). El
paciente debe
aplicarse las "lágrimas" tantas veces como necesite para aliviar las
molestias (5, 8 veces al día...), ya que las gotas se mantienen en el ojo
menos de 2 horas. En determinadas circunstancias puede añadirse un ciclo corto de corticoides tópicos para romper el círculo vicioso inflamación - lagrimeo. Los corticoides pueden elevar la presión intraocular y deben manejarse con cuidado cuando falla la integridad de la superficie corneal, por ello es muy recomendable que este tratamiento lo paute un oftalmólogo. En casos severos puede provocarse el cierre de los puntos lagrimales mediante unos tapones o con una quemadura en el punto lagrimal, para mantener la lágrima más tiempo en el ojo.Se estudia el uso de pilocarpina oral 4 veces al día para aumentar la secreción lagrimal: este tratamiento parece haber mostrado resultados esperanzadores en el síndrome de Sjögren secundario a radioterapia.
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